«lo bueno, lo malo, lo controvertido y lo práctico»

15 mayo

Cómo trabajar de traductora. Consejos y grandes preguntas con Gemma Beltran

Hoy abro por fin el cajón de las entrevistas a emprendedoras de letras (¡yeeey!) para hablarte de una profesión muy demandada en este nuestro mundillo: la traducción. Para ello me acompaña Gemma Beltran, fundadora de Gemma Traductora, su propia agencia de traducción y corrección de textos.

Gemma es una valiente que se ha atrevido a contárnoslo todo todito: lo bueno, lo malo, lo controvertido y lo práctico. Si quieres empezar a trabajar como traductora freelance, en serio, ¡no te pierdas este vídeo!

 

Dale al play y te contamos.

Aquí te resumo las ideas más importantes y jugosas de la entrevista. ¡Para que tomes nota! 😉

S: ¿A qué se dedica exactamente una traductora?

G: Básicamente coge un texto en un idioma y lo traslada al suyo propio de forma casi invisible. Que tu trabajo no se note y que el texto de origen y el texto meta expresen lo mismo y suenen genuinos. Algo que a veces se pasa por alto es que un traductor tiene que traducir siempre hacia su idioma nativo.

S: Actualmente, ¿cómo se ejerce más la traducción?, ¿en plantilla o por cuenta propia?

G: Normalmente hay más traductores autónomos que en plantilla. Muchas empresas tienen necesidades puntuales y les sale mejor contratar por proyecto que tener a alguien en plantilla. Las agencias de traducción también externalizan el trabajo en freelances, aunque sí que es verdad que pueden tener a uno o dos traductores contratados para dar soporte. Pero lo más habitual, yo creo, es ser autónomo.

S: ¿A qué tipos de clientes te puedes dirigir como traductora?

G: Los dos clientes básicos son el cliente directo, la empresa que te necesita para un trabajo puntual o una colaboración más larga, y la agencia de traducción, que actúa como intermediaria con clientes más grandes.

S: Hablemos de fijar tarifas. ¿Qué criterios recomiendas tener en cuenta?

G: Lo ideal es calcular cuánto quieres ganar y, en función de eso, fijar cuánto cobras por palabra, teniendo en cuenta tu velocidad. Normalmente en traducción se cobra por palabra, a no ser que sea traducción literaria, que se cobra por página. Pero eso es lo ideal, hay que ajustarse al mercado. Hay diferencias de tarifa dependiendo de la combinación de idiomas: si es una combinación muy habitual, como inglés-español, no podrás poner unas tarifas muy altas porque hay mucha oferta. Al elegir idiomas es algo que se debería tener en cuenta, elegir una lengua menos ofertada (pero que tampoco te lleve demasiado tiempo aprenderla, claro). La especialización también es un factor a tener en cuenta: no se paga igual una traducción de biotecnología que una general o de marketing. Es buena recomendación especializarse en un ámbito que tenga un buen nivel económico… ¡y que te guste!

S: ¿Es buena idea ofrecer servicios de traducción en plataformas como Freelancer, UpWork, etc.?

G: Yo cuando empecé probé ProZ, que es una plataforma de trabajo freelance para traductores, y… es que es un mercado de pujas a la baja, es como el Ebay de las traducciones. Yo acabé aceptando precios ridículos, porque necesitaba el trabajo y pensaba que era lo que tocaba. A ver, creo que para empezar no está mal, pero a largo plazo no me parece recomendable. Sé que hay gente que trabaja el 90% para estas plataformas, pero me imagino que sus jornadas laborales son muy largas y les pagan precios vergonzosos. Es un tema un poco triste, porque los trabajos de letras están poco valorados y estas plataformas no ayudan. Ahí te buscan solo por precio y diferenciarte por precio es lo peor que puedes hacer. Tenemos que hacer un trabajo de concienciación, de darle importancia a lo que hacemos, sino es que nos tiramos piedras a nuestro propio tejado.

S: ¿Qué aptitudes o características personales son necesarias, o al menos ayudan, para ser traductora?

G: Lo básico es tener muy buen nivel del idioma de origen y tener un conocimiento espectacular de tu lengua materna, estar siempre formándote. También tienes que ser muy detallista y tener paciencia, ser tolerante al trabajo pesado. Porque puedes tener trabajos muy interesantes pero también tostones, que te dan dinero pero no te llenan o no te enriquecen. La puntualidad también es importante, ser responsable cuando te dan un plazo y cumplirlo. Y la rapidez, porque cuanto más rápido trabajes más facturas.

S: Y supongo que no ser demasiado perfeccionista, ¿no? Que no te frene la inseguridad ni retrases los tiempos de entrega.

G: Exacto. La traducción perfecta no existe, tienes que conseguir un equilibrio entre un trabajo de calidad, que puedas defender, y el hecho de que tu tiempo vale dinero.

S: ¿Cómo gestionas los encargos? ¿Cuál es proceso de trabajo de una traductora?

G: Puedes depende. Si trabajas para una agencia, cuando te ofrecen un proyecto solo tienes que aceptarlo, hacerlo y entregarlo, y a final de mes mandarles la factura por todo el trabajo. Eso es lo más sencillo porque solo ejecutas la traducción, digamos. En el caso de un cliente directo lleva más tiempo: te piden presupuesto, tienes que esperar a que lo acepten, te mandan después los documentos… Y para dar un trabajo de calidad yo creo que tendrías que externalizar el trabajo de corrección a otra persona. Después de esto le mandarías la traducción al cliente y puede que este tenga dudas, así que tendrás que gestionar esto y explicarle tus decisiones. Y luego la parte de facturación, claro. Es bastante más largo el proceso cuando trabajas con un cliente directo, porque con la agencia es ella la que se encarga de la gestión y tú solo de traducir.

S: ¿Qué es lo que menos te gusta de tu profesión?

G: Lo peor yo creo que es lo que te comenté antes, los trabajos pesados o que no te interesan para nada. Y la poca valoración del trabajo en sí, como hablamos antes. Que hay muy poquita concienciación y cualquiera se mete a traducir sin tener la formación requerida para ello… y no ayuda a tener un trabajo digno.

S: ¿Y la parte más positiva? Para terminar con buen sabor de boca.

Que es supervariado y enriquecedor, aprendes mucho. Además es muy versátil, puedes combinar el trabajo de traducción con la corrección del trabajo de otro traductor, que ya es una dinámica de trabajo distinta. Yo también doy clases de inglés en empresas, por ejemplo, para salir de delante del ordenador. Te permite explorar otros campos y no aburrirte.

 

Y hasta aquí la entrevista con Gemma. Espero que te haya resultado interesante y, ya sabes, cualquier duda o comentario te la responderemos encantadas aquí abajo.

Besotes bien apretaos,

Sara.

 

¡Ahora es tu turno!

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